| INFORMACIÓN ACERCA DEL PICUDO ROJO |
En Phoenix dactylifera L.:
Los síntomas observados en Phoenix dactylifera L. en otras Comunidades difieren considerablemente de los observados en Phoenix canariensis Hort. Ex. Chabaud, con la aparición de exudados gomosos a lo largo del fuste o tronco. Los hijuelos de las palmeras datileras en plantaciones jóvenes ejercen una gran atracción sobre los adultos de Rhynchophorus ferrugineus Olivier. El síntoma más habitual es la presencia de serrín en los hijuelos o en las heridas producidas en los trabajos de deshijado, y exudaciones de color rojizo o negro. Los hijuelos presentan hojas comidas. Levantando las axilas de las hojas que quedan pegadas al tronco se pueden observar pupas y orificios.
CONFUSIONES CON LAS RATAS:
Uno de los lugares preferidos por las ratas para anidar son las copas de las palmeras. Las ratas se alimentan de los frutos y de las partes tiernas de la planta. Al crecer la palmera nos muestra los daños que podrían confundirse con los síntomas producidos por Rhynchophorus ferrugineus. La diferencia fundamental radica en que los daños en los foliolos, que en ocasiones pueden dejar desnudo el raquis, se producen una vez la palmera ha desplegado las palmas, no como ocurre en el caso de R. ferrugineus, que produce el daño en el interior de la palmera antes de que se desplieguen las palmas.
COMPORTAMIENTO DEL Rhynchophorus Ferrugineus:
Algunos aspectos del comportamiento de Rhynchophorus ferrugineus hacen extremadamente compleja la lucha contra esta plaga:
Debido a su biología y a su carácter gregario, una sola palmera infestada puede ser el inicio de una gran infección, ya que en su interior pueden desarrollarse hasta más de mil individuos, solapándose diferentes generaciones y coexistiendo todos los estadios de su ciclo en una misma palmera. De este modo, las hembras salen de la planta ya fecundadas y preparadas para colonizar nuevos huéspedes.
Se trata de una plaga oculta que encuentra en la palmera alimento sobrado para desarrollarse y protección ante posibles enemigos naturales o tratamientos fitosanitarios. Además los síntomas son visibles con un retraso que puede ir desde los 3 meses hasta 1 año, obligando en cierto modo a ir desarrollando los trabajos de control por detrás de la plaga.
Ha demostrado una gran capacidad de adaptación a entornos diferentes y que, en principio, podrían parecer adversos para su supervivencia. Siendo su clima originario tropical, se ha establecido exitosamente en zonas desérticas con temperaturas extremas, en zonas mediterráneas y en zonas templadas como las Islas Canarias. Su adaptabilidad queda patente además en el gran número de especies palmáceas que ha parasitado.
La dispersión la realiza volando, con una capacidad potencial de vuelo (de la que hay diferentes referencias) que pueden estar entre los 3 y 5 Km. El viento juega un papel importante en la dispersión, los adultos de Rhynchophorus ferrugineus vuelan contra el viento siguiendo el rastro de los atrayentes alimenticios que transporta el viento. Pero sin duda, el factor principal en la dispersión de esta plaga es la acción del hombre, que mediante el transporte de plantas infestadas le abre la posibilidad de conquistar nuevos territorios.
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